Susto en el Aneto!


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Aneto (3.404 m.)

AVENTURA con mayúsculas en un nuevo intento fallido al Aneto y compartida con Juan Luis, Alberto y Vicente!

Bonita y dura ascensión hasta los Portillones, crestas, impresionantes vistas, descenso complicado, hielo, autodetención llevada a la práctica, desorientación, cansancio, discusiones, uso de frontales por falta de luz, nevada, y como guinda del pastel, rápel de emergencia para poder salvar una “pequeña” caída y poder acceder a la senda que nos devolvía sanos y salvos al coche 12 hrs después!

El día ya comenzaba mal con un retraso en la salida de más de dos horas! Y ésto en la montaña, es imperdonable como luego se pudo demostrar!

La subida, aunque algo pausada fue bien. Temperatura perfecta e increíblemente, toda la montaña para nosotros solos! Ya soñábamos con un Paso de Mahoma desértico y listo para atacar! Incluso el refugio de la Renclusa parecía deshabitado! Alguna caída sin importancia debido al hielo que iba haciendo acto de presencia a medida que íbamos ascendiendo; y lo mismo de siempre en éstos casos, asegurando cada paso para evitar sustos mayores!

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Una última trepada sobre una pared de nieve y roca, y  ya estabamos en los Portillones. Desde aquí ya veíamos, aunque cada vez más improbable, nuestro objetivo, el Aneto!

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Ahora tocaba lo que sin duda para mí fue lo mejor del día, crestear desde el Portillón Inferior (2.818 m.) hasta el Portillón Superior (2.908 m.)! Glaciar del Aneto a un lado, glaciar de la Maladeta a otro! Un sin fin de montañas y a cada cual más espectacular! En resúmen, solo por esas vistas merecía la pena haber subido hasta allí!

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Después del subidón de adrenalina por la cresta, una parada para tomar algo, ponernos arneses, mosquetones, crampones y piolets! Era momento de descender el Portillón a través de un pequeño cuello y acceder al Glaciar que nos conduciría al Collado de Coronas, antesala del Paso de Mahoma.

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Nada más empezar a andar, por llamarle de alguna forma, porque la nieve había pasos que te llegaban casi a la cintura, un pequeño contratiempo con mis crampones que no terminaban de ajustarse! El tiempo que nos llevó ajustarlos, junto con el retraso que llevábamos en la ascensión hizo que, más con cabeza que con corazón, decidiéramos intentar coronar el Aneto para la siguiente ocasión! Ya era tarde y todavía quedaban varias horas de descenso! Así que por mi parte, a la tercera será la vencida!

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Maldito crampón!

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Un auténtico McGyver!

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Las nubes empezaban a ocultar el Paso de Mahoma!

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A partir de éste momento… empieza la verdadera aventura!

Tardamos un rato en cruzar una cadena rocosa repleta de nieve con dirección al Plan de Aigualluts, y a medida que íbamos descendiendo, la nieve iba desapareciendo y el hielo se iba haciendo con el protagonismo. Tal es el caso, que en un momento hubieron dos incidentes paralelos que pudieron salir caros.

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Hora de comer!

Por un lado Alberto y Vicente, algo adelantados; unos metros atrás, Juan Luis y yo.

Justo en la última roca que nos faltaba por salvar, antes de llegar a la Bassa del Salterillo, Juan Luis y yo nos quedamos bloqueados en un paso sin poder seguir. La roca estaba completamente helada y no había forma de moverse. Creo que estuvimos alrededor de 10 minutos pensando como salir de ese paso. A mi no me llegaba el pie al siguiente escalón, y a poco que hubiera hecho amago de ello, me hubiera resbalado y caído unos metros abajo! Juan Luis, más alto que yo, finalmente consiguió estirar la pierna y con la punta del crampón, romper las placas de hielo que nos permitieron apoyar los pies y seguir bajando.

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Una vez bajo, y con la ayuda de Alberto, nos enteramos que casi en el mismo punto, él mismo había sufrido un resbalón y que después de dar varias vueltas, consiguió clavar el piolet sobre el hielo apenas unos metros antes de despeñarse! Susto y de lo grandes! Llega a caer y…

Por lo menos vemos que las clases teóricas de técnicas de autodetención sirven de algo! Máquina!!!!

Ya agrupados y tras el susto, desaparece el hielo y decidimos quitarnos los crampones. En teoría ya era pan comido y nos quedaría alrededor de una hora para al Forat de Aigualluts! Incrédulos de nosotros!

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Tal vez por el cansancio, tal vez por la confianza, ambos factores fundamentales y causantes del mayor número de accidentes en alta montaña, pero acabamos desorientados y en un pequeño balcón con varios metros de altura.

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Estaba oscureciendo, bajaba la temperatura, comenzaba a nevar y solo cabían dos alternativas. Retroceder, cosa que se hacía muy peligrosa por la inclinación del recorrido y la posibilidad de caer, y porque nos hubiéramos metido de nuevo en la boca del lobo; o aprovechar un tronco cortado que parecía puesto allí expresamente para nosotros y utilizar la cuerda que llevábamos para hacer un rápel.

Con los nervios a flor de piel y tras varias discusiones, se decidió la segunda opción. Las luces de los coches aparcados en el refugio de la Besurta las veíamos bajo nosotros a pocos kilómetros en línea recta parecían que animaban algo.

No fue mucho, pero el tiempo que a Alberto le costó desenredar la cuerda se hizo eterno! El sol ya se había puesto y la oscuridad nos obligó a ponernos los frontales antes de empezar a rapelar.

Entre Alberto y Vicente, ambos expertos en escalada y uso de cuerdas, consiguieron montar un rápel sencillo y apenas en unos minutos conseguimos bajar todos sin ningún problema! Ahora me arrepiento cuando mandé a freir monas a Juan Luis cuando me dijo que le sacara la cámara para grabar la escena, pero en ese momento… casi lo tiro montaña abajo!

Ya solo faltaba salvar un pequeño bosque, algo inclinado, pero que gracias a sus árboles y raices, pudimos usar a modo de agarraderas y llegar, por fin, a la senda del refugio. No sin antes claro, volver a perder el rastro! La noche era cerrada y con la luz del frontal era complicado seguir el camino! Así que con ayuda del GPS pudimos llegar a los coches! Sí, he dicho GPS! El caso es que llevábamos dos GPS, pero como antes decía, el cansancio hace que tu cabeza no razone, y sinceramente, ni caí en él!

12 horas después, tras haber pasado momentos buenos y momentos menos buenos, conseguíamos llegar al coche con la lección aprendida y por supuesto, con ganas de volver a la montaña!

El resto de fotos se pueden ver en:

https://plus.google.com/u/0/photos/100048958619500862709/albums/5946042537581719121

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